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La desaceleración ya alcanzó el recaudo tributario: los retos fiscales que se plantean

Así lo dice Anif, que resalta que los impuestos asociados a la actividad económica son los más golpeados.


FOTO: iStock Tal y como se venía avisando desde mediados del año pasado, finalmente la desaceleración económica está viéndose reflejada en las diferentes dinámicas de la economía que son importantes para el desarrollo del país, como el recaudo tributario, que se vio afectado por este fenómeno el trimestre final del 2023. Así lo confirmó el Centro de Estudios Económicos Anif, que en su informe semanal publicado este lunes -8 de abril- indicó que el recaudo tributario estaría siendo afectado no solo por un menor dinamismo de la economía con un todo, sino por la divergencia sectorial observada desde el año pasado.


“Los datos más recientes de recaudo muestran una caída importante en los impuestos más contemporáneos con la actividad económica, como aranceles, IVA externo y el impuesto a transacciones financieras, así como una desaceleración en recaudo asociado a renta”, explicaron.


Advirtiendo que diferentes estimativos sugieren que la elasticidad del recaudo tributario frente al crecimiento económico en Colombia se encuentra entre 1,08% y 1,1%, resalta que esta elasticidad muestra que un crecimiento de 1% en la actividad económica se traduce en un aumento más que proporcional en el recaudo; lo cual es un dato clave para determinar cómo hacer más eficiente la política fiscal.


“Las finanzas públicas se vieron favorecidas por el rebote económico de 2021 y 2022. Como resultado del alto crecimiento económico y las dos últimas reformas tributarias, los ingresos tributarios del Gobierno Nacional Central se incrementaron 62,7% entre 2021 y 2023, pasando de 13,6% a 16,6% del PIB”, agregó Anif.


No obstante, recuerda que desde comienzos del año pasado, se ha visto un menor dinamismo en la economía local, que con un rezago ya ha empezado a impactar adversamente el recaudo impositivo.


“Los impuestos que tienen una naturaleza más contemporánea con la actividad económica, como los aranceles e IVA externo, cerraron el último trimestre del año pasado con una caída anual de 29,7%. El recaudo asociado al impuesto a los movimientos financieros (GMF) cerró el mismo trimestre con una tasa de crecimiento anual de 5,5%, inferior a la inflación, y muy por debajo del 25,2% del último trimestre de 2022”, dice el análisis.


Ante todo esto, el Centro de Estudios Económicos agrega que “los datos de recaudo a enero de este año muestran que la desaceleración de los impuestos internos, que comprenden renta, IVA, GMF y el impuesto de timbre, entre otros, continúa con una tasa de crecimiento real de 4,8% del trimestre móvil, mientras los externos se contraen 33,6% en términos anuales”.


Otro punto que llama la atención en este informe tiene que ver con los sectores que tienen las mayores cargas impositivas, ya que, según Anif, actualmente muestran una dinámica poco favorable que se está trasladando al aporte tributario que deben hacer.


“La desaceleración en el recaudo tributario también está asociada a la divergencia sectorial de los últimos trimestres, donde sectores que tienen tasas de tributación más altas, o mayor formalidad y por tanto contribuyen de manera importante en materia impositiva, están teniendo un peor desempeño”, explicaron.


Es así que piden tener en cuenta que “los sectores que durante el período 2020-2022 más aportaron al recaudo tributario, como Minas y Canteras, Industria, Comercio tuvieron un pobre desempeño en 2023, y de acuerdo con las cifras preliminares de 2024 continuarán con un bajo dinamismo durante este año”.

Por último adviertes que el desafío fiscal se ve agravado por la posibilidad de un menor recaudo y el riesgo de un faltante fiscal debido a los ingresos esperados por arbitrajes de litigios por valor de 10 billones de pesos que podrían no materializarse este año.



Ante esta situación, Anif sostiene que el Gobierno enfrenta una tarea monumental para garantizar la sostenibilidad financiera, especialmente en sectores críticos como la salud.

“Se hace imperativo que el Gobierno adopte una estrategia de priorización del gasto y considere recortes presupuestarios, asegurando que los programas más esenciales reciban financiamiento adecuado y que el gasto público se mantenga dentro de los límites establecidos por la regla fiscal, con el objetivo de reducir el déficit público a un nivel inferior al 5,3% del PIB para el año en curso”, concluyeron.




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