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Pequeñas empresas en Colombia venden más pero se están quedando sin caja por financiar clientes a plazos largos

Más del 60% de las mipymes enfrenta problemas de flujo de caja en un entorno de crédito más restringido.

Más del 60% de las mipymes enfrenta problemas de flujo de caja. Foto: Imagen generada con Inteligencia Artificial - ChatGPT Vender más ya no está garantizando crecimiento para miles de pequeñas y medianas empresas en Colombia, que en medio de mayores costos, presión tributaria y restricciones de crédito, cada vez más negocios están financiando a sus clientes con plazos de hasta 90 días, deteriorando su liquidez.  Según analistas como Nicolás Villa, CEO de Platam, esto ha llevado a que “hoy hay empresas creciendo en ventas, pero quebrándose en caja”, generando un escenario en el que es necesario avanzar hacia un esquema más sostenible para los emprendedores.

Ventas a crédito están debilitando la liquidez empresarial

El fenómeno responde a una práctica cada vez más extendida en el tejido empresarial y está relacionado con ofrecer ventas a crédito para cerrar negocios en un entorno competitivo. Sin embargo, este mecanismo está generando un descalce financiero estructural, en el que los ingresos se reciben meses después, mientras los gastos deben cubrirse de inmediato. En ese contexto, la liquidez se convierte en el principal punto de presión para la operación diaria. La situación se vuelve más crítica cuando se observa que nómina, proveedores e impuestos no admiten espera. Así, cada venta que no se convierte rápidamente en efectivo deja de ser una señal de crecimiento y se transforma en una carga financiera. Según Villa, “están financiando a sus clientes sin darse cuenta, y ese es el riesgo más subestimado del mercado hoy”.

Restricción de crédito obliga a autofinanciar la operación

El entorno financiero también está empujando este comportamiento, puesto que en los últimos años, el endurecimiento de las condiciones de crédito y las tasas más altas han reducido el acceso a financiamiento tradicional. Como resultado, muchas empresas han optado por sostener su operación con recursos propios, trasladando el riesgo directamente a su caja y debilitando su capacidad de maniobra. Las cifras reflejan la dimensión del problema. Las mipymes representan el 99% del tejido empresarial y generan cerca del 79% del empleo en el país. Sin embargo, más del 60% enfrenta problemas de flujo de caja, lo que evidencia que la restricción de liquidez no es un caso aislado, sino una situación extendida que afecta la estabilidad del sistema productivo.

A este escenario se suman factores adicionales que presionan las finanzas empresariales, como el aumento del salario mínimo para 2026, los ajustes tributarios recientes y el incremento de los costos operativos. En conjunto, estos elementos reducen los márgenes y hacen que cualquier retraso en los pagos tenga un impacto más profundo en la sostenibilidad de los negocios. Sectores productivos enfrentan mayor presión financiera

El impacto no es homogéneo. Sectores como comercio, construcción y manufactura están experimentando con mayor intensidad este desbalance entre ingresos y gastos. En estos casos, las empresas deben financiar inventarios o producción desde el inicio, pero reciben el pago solo semanas o meses después, lo que amplifica la presión sobre su liquidez.

Este descalce estructural está obligando a replantear la forma en que las empresas gestionan el crédito. “Dar crédito no está mal; lo que está mal es usarlo sin control. Cuando una empresa depende de que le paguen sin haber estudiado bien el riesgo que corre, pierde el control de su negocio”, señaló Villa, al advertir que esta práctica ya es una realidad extendida en el país. En respuesta, empieza a consolidarse un cambio en los modelos de financiamiento empresarial. Más allá de herramientas tradicionales como el factoring o el confirming, que operan después de la venta, están surgiendo esquemas que integran el crédito desde el momento de la transacción, permitiendo que el proveedor reciba el pago de inmediato mientras el comprador accede a plazos.

Este tipo de soluciones, soportadas en el análisis de datos como ventas, recurrencia y relaciones comerciales, están ganando espacio como una alternativa para mitigar el riesgo de liquidez. Un ejemplo de esta tendencia es el caso de Platam, que ha movilizado más de 40 millones de dólares en liquidez hacia más de 2.500 mipymes, reflejando la creciente demanda por opciones flexibles. En un entorno donde vender a crédito se ha vuelto la regla y no la excepción, el foco empresarial está cambiando. La diferencia ya no radica únicamente en cuánto se vende, sino en qué tan rápido esas ventas se convierten en efectivo. Porque en las condiciones actuales del mercado, crecer sin liquidez deja de ser un riesgo que muchas empresas ya no están en capacidad de sostener.

DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO

Editor Digital de Portafolio Fuente: PORTAFOLIO

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