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Por qué nadie entiende los contratos en Colombia y cómo esto está afectando decisiones de empresas y usuarios

El lenguaje jurídico y la estructura de los documentos generan barreras que afectan la toma de decisiones.

El lenguaje jurídico y la estructura de los documentos generan barreras. Foto: Romain Dancre - Unsplash En Colombia, la dificultad se ha convertido en un problema estructural que impacta tanto a empresas como a usuarios por lo menos así lo advierte un informe sobre tendencias en comunicación jurídica, que revela que el 97% de los profesionales reconoce que sus clientes se sienten sobrepasados por contratos extensos y complejos y que esto limita su capacidad para tomar decisiones informadas. El fenómeno no es menor si se tiene en cuenta el volumen de documentos que circulan en el país, ya que solo en enero de 2026, las entidades públicas celebraron cerca de 544.000 contratos registrados en el Sistema Electrónico de Contratación Pública (SECOP), una cifra que no incluye los acuerdos privados entre empresas y personas. Este contexto evidencia la magnitud de un problema que atraviesa buena parte de la actividad económica.

Lenguaje jurídico complejo limita comprensión de contratos en Colombia

Uno de los factores centrales detrás de esta dificultad es el uso de un lenguaje técnico y extensivo que prioriza la precisión jurídica sobre la comprensión del usuario. De acuerdo con el informe, los documentos legales han sido diseñados para cubrir riesgos y cumplir requisitos normativos, más que para ser entendidos por quienes los firman o utilizan en su vida cotidiana. “Durante años, el derecho se ha construido para ser preciso, no necesariamente comprensible. Se prioriza el lenguaje técnico y la exhaustividad, pensando más en cubrir riesgos que en que alguien realmente entienda lo que firma”, explicó Diana Vela, líder creativa de Ventus Consultoresm, para quien esta lógica ha dado lugar a documentos densos, poco visuales y alejados de la experiencia del usuario.

El resultado es un entorno en el que muchas personas interactúan con contratos que no comprenden plenamente, lo que incrementa el riesgo de errores, malentendidos y decisiones desinformadas. Esta situación no solo afecta a los individuos, sino que también tiene implicaciones directas en la operación y eficiencia de las empresas. Contratos complejos generan riesgos y costos para las empresas

La falta de claridad en los documentos legales tiene efectos que van más allá de la comprensión individual, puesto que en el ámbito empresarial, se traduce en procesos más lentos, necesidad de explicaciones adicionales y una mayor probabilidad de interpretaciones erróneas que pueden derivar en conflictos o riesgos legales.

El informe destaca que cuando la información se presenta de forma clara y comprensible, se reducen los errores y se agilizan los procesos, evitando repeticiones y mejorando la interacción entre las partes. En contraste, la complejidad de los contratos puede generar fricciones que afectan la eficiencia operativa y la relación con clientes y aliados. Además, la dificultad incrementa la exposición a riesgos jurídicos, ya que las decisiones se toman con base en información que no siempre es plenamente comprendida y en un entorno donde las empresas buscan optimizar recursos y mejorar su competitividad, este tipo de barreras se convierte en un factor relevante.

Legal design surge como alternativa para simplificar documentos legales Frente a este panorama, ha comenzado a tomar fuerza el concepto de legal design o diseño legal, una práctica que busca transformar la manera en que se comunican los asuntos jurídicos. Este enfoque integra derecho, diseño y experiencia de usuario con el objetivo de hacer los documentos más claros, accesibles y funcionales. El legal design no se limita a mejorar la apariencia de los documentos, sino que implica reorganizar la información, simplificar el lenguaje y utilizar elementos visuales que faciliten la lectura. De esta forma, se busca que los contratos dejen de ser textos difíciles de interpretar y se conviertan en herramientas útiles para la toma de decisiones”, dijo Vela.

Según el informe, una presentación visual ordenada puede motivar a las personas a interactuar con información que de otro modo evitarían. Este cambio de enfoque apunta a acercar el derecho a los usuarios y a reducir la brecha entre la complejidad jurídica y la comprensión práctica. En este contexto, el desafío para las empresas y las organizaciones no solo está en cumplir con los requisitos legales, sino en garantizar que la información sea realmente entendida por quienes la utilizan y la evolución hacia documentos más claros mejora la experiencia del usuario, sino que también fortalece la confianza, reduce riesgos y optimiza procesos en un entorno cada vez más dinámico.

DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO

Editor Digital de Portafolio

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