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SuperSociedades contó detalles desconocidos de la liquidación de La 14, Justo & Bueno, Viva Air y la reorganización de Monómeros

¿Qué pasa después de que hay una orden de cerrar las cuentas de una empresa? Estos son los cabos sueltos que falta por atar. Monómeros, tras la reorganización, será viable.


Algunos de los dueños de locales donde opera la cadena, que no respaldan el salvamento, pusieron candados y cambiaron las cerraduras de las puertas. | Foto: guillermo torres-semana


La orden de liquidación de una empresa no es el punto final. Más bien es el comienzo de un largo y a veces tortuoso camino para cerrar las cuentas.

En general, lo más doloroso es el tema con los trabajadores, pues, aparte de que no reciben sueldos hasta el momento de la orden judicial, luego tienen que esperar un proceso que puede tardar. Todo depende de cuánto quede en los libros con los inventarios de bienes y recursos para respaldar las deudas.


Luego de las liquidaciones de las empresas emblemáticas que entraron a liquidación, como La 14, Justo & Bueno, Viva y Ultra, los colombianos se siguen preguntando ¿qué ha pasado?, ¿Todo terminó ya?.


El superintendente de Sociedades, Billy Escobar, contó muchos detalles desconocidos de estos procesos.



La salvación del Cúcuta Deportivo

“Hay dos ejemplos emblemáticos: uno el Cúcuta Deportivo y el otro Bioenergy. Ambos iban para liquidación, ambos eran unos pacientes terminales. En ambos llegamos a acuerdos con múltiples acreedores, incluida la banca, que permitieron que hoy esas empresas que todo el mundo daba por perdidas, sean empresas viables y sostenibles. Son dos ejemplos maravillosos y como esos hay varios en muchas regiones del país, que nos permiten decir que, la apuesta es la prevención y el diálogo entre todos.


En el caso del Cúcuta, por ejemplo, había un gran acreedor que era la Alcaldía, y el alcalde se puso la camiseta y permitió que se llegara a un acuerdo, la Dian también, al igual que los acreedores particulares y hoy en día es un ejemplo de generar empleo y también de bienestar para la ciudadanía.

Y en el de Bioenergy, pues algo que tiene que ver con la generación de energía, con el medio ambiente, que se corresponde también con un discurso que es el del Gobierno Nacional, que está relacionado con el empleo, con el medio ambiente, con el bienestar general, son dos ejemplos de eso que está sucediendo”.


El infortunio en La 14

De la 14 se supo mucho, pero no todo. Para el superintendente, aunque la liquidación de la cadena de tiendas fue un caso, ahora, desafortunado, finalmente “se le pudo dar una orientación positiva”.

Escobar contó lo siguiente: “Ahí realizamos reuniones con acreedores, en Fenalco, en un escenario abierto, en un auditorio abierto, donde estaban 300, 400, 500 personas, acreedores, pequeños acreedores, grandes acreedores, para mirar cómo nosotros salvábamos la unidad económica para poderles pagar a los trabajadores, pero también pagarles a los proveedores”.


Al decir del superintendente, “ha sido un proceso muy bonito, exitoso, calmado, dialogado. Y esa dinámica que utilizamos ahí, en un ejemplo que es extremo, porque se liquidó permitiera que unidades comerciales se salvaran. Después de ese proceso, algunas empresas adquirieron el control de unidades económicas, estoy hablando de supermercados, y se conservó el empleo. Y a través de la venta de activos que sí tenía La 14, se han venido cumpliendo las obligaciones laborales y aspiramos a que se cumplan al 100% esas obligaciones laborales, se salve el empleo de gran cantidad de la gente, y se le pueda pagar a muchos de esos minoritarios que le proveían a La 14, recursos”.


En Justo & Bueno hubo hasta muerto

En el caso de Justo & Bueno sucedió todo lo contrario a La 14. Así lo explicó el Superintendente de Sociedades:

“Allí hay una mezcla de temas muy técnicos. Justo & Bueno era un modelo de negocio innovador, modernísimo, pero donde el controlante no era dueño de nada. El controlante movía diversos actores que proveían: uno ponía el local, otro la estantería. Uno suministraba los congeladores, otros los productos. Ninguno era quien diseñó el negocio ni era dueño del aviso. A la hora de entrar en liquidación, pues no había bienes para solventar las necesidades de los trabajadores y los proveedores, a diferencia de La 14″.

Era necesario ir más allá de desarrollar un proceso de liquidación, argumentó Escobar. “De manera paralela adelantamos una investigación para saber quiénes eran los verdaderos controlantes de Justo & Bueno. Lo pudimos determinar, los pudimos sancionar y al hacer esa identificación quedó a la voluntad de los acreedores el poder llegar hasta ese controlante para que él responda patrimonialmente”.

Los apuros fueron grandes, según recuerda el superintendente. “Ese caso es desafortunadamente emblemático y doloroso, porque no había con qué resolver”.

En su relato, contó que al llegar la SuperSociedades al proceso estaba estancado, porque se hablaba de un empresario inversor que parecía que llegaba, pero después no. “En esas, nosotros no podíamos hacer nada, porque en el marco de la ley estaba en manos de él. Cuando todo quedó en manos de la Superintendencia, de manera inmediata tomamos medidas y el proceso fue más ágil. Lo que había que hacer se hizo y era liquidar y darle claridad jurídica a la gente”.


Escobar recordó que el inventario tenía más de mil locales en todo el país que no se les habían entregado a sus propietarios, pero tampoco se les pagaban arriendos. “Todos estaban pegados de un proceso que no avanzaba”.

Las protestas subían de tono. “Un día llegué a mi oficina y habían bloqueado las puertas de la Superintendencia. Dos ciudadanos se habían amarrado en las puertas del edificio y decían que estaban próximos a suicidarse. La situación era complejísima. Yo personalmente fui, los atendí, los recibí, les expliqué. Porque esa es otra labor que adelantamos: informar a la gente, documentarla para que sepa cómo actuar y cómo defender sus intereses y esa ha sido una gran apuesta de nosotros”.

Como hecho anecdótico, Escobar relató lo sucedido en uno de esos locales. “Cuando se fue a entregar el local había un ciudadano muerto. Era una persona que entró a robar, pero como estaba vacío, se accidentó y murió. El cadáver duró allí largo tiempo y nadie se había dado cuenta que había un muerto”.

El desenlace se dio finalmente: “pudimos entregar prontamente los locales para que los propietarios, también necesitados, los alquilaran y de hecho se acabó esa protesta”.


Las llantas de los aviones de Viva


En un proceso de liquidación, las acreencias no dan espera y precisamente, plata es lo que no hay.

“Viva y Ultra, desafortunadamente se fueron a liquidación y esos son dos procesos que hemos hecho de manera ágil. En Viva consideramos que vamos a poder recaudar suficientes recursos también para pagarles a los trabajadores”, aseguró Escobar. nían en inventario, así como otros activos, por ejemplo, las llantas. Una llanta de un avión puede valer entre 300.000 y 500.000 dólares. Cada repuesto del mundo de la aviación tiene un valor, pero también hay muchas empresas que tienen intereses y que también -incluso de orden internacional-, que desean la seguridad jurídica de nuestro país en la toma de decisiones. Y a esas empresas, grandes empresas multinacionales, que son proveedores de servicios aeronáuticos les hemos respondido, hemos actuado con celeridad y ha habido claridad. Queda un remanente relacionado también con los usuarios que compraron”.

Las investigaciones en busca de responsables se hicieron y aún faltan decisiones, según confirmó el superintendente. “En la investigación de Ultra ya se emitió una decisión: hay un controlante y es William Shaw. Fue multado, porque no declaró su condición como tal. Con respecto a Avianca y Viva, la decisión está próxima a salir, pero adelanto que no encontramos un vínculo jurídico de la misma naturaleza que sí lo hubo en el otro lado con relación a la persona jurídica”.


Monómeros es colombiana

Al ser consultado sobre el futuro de Monómeros, empresa de fertilizantes, que se vio envuelta en un monumental enredo, por problemas de solvencia y de gobierno corporativo, el Superintendente contó: “Lo primero que hay que decir es que Monómeros es una empresa colombiana, otra cosa es que tenga accionistas extranjeros. Lo otro es que es una empresa muy importante -y la gente lo vio en la pandemia y en lo que sucedió en Ucrania y en Rusia-, porque es una empresa de insumos agrícolas. Entonces, no es cualquier empresa, es una empresa que al Gobierno nacional le interesa que sea viable y sostenible”.


La situación de la compañía, según Escobar, es que “hoy en día es un paciente que está en tratamiento médico o sea en reorganización”.

Y lo que viene para Monómeros también fue tema al que se refirió Escobar. “La información que tenemos es que han avanzado en la definición de las obligaciones que tienen con sus acreedores y creemos que también con el ajuste que se hizo en su gobierno interno y en su dirección, esa empresa va a ser viable y sostenible. Es un ejemplo de una empresa que estaba enferma, que nosotros salvamos y que va a generar empleo y va a ayudar con la sostenibilidad agrícola de los colombianos”.





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