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El vuelo de Ícaro: un legado de prudencia para nuestra Empresa Familiar

Actualizado: hace 7 días

Era una cálida noche de verano cuando la familia se reunió en la casa de los abuelos. Los nietos, ahora jóvenes profesionales, se habían congregado para compartir un momento de conexión y reflexión sobre el legado de la empresa que habían heredado.

Mientras disfrutaban del delicioso asado y el vino tinto, el abuelo Antonio, con su característico brillo en los ojos, tomó la palabra y dijo: "Hijos, nietos, hay una historia que me gustaría compartir con ustedes esta noche. Es un mito griego que me ha acompañado a lo largo de mi trayectoria como fundador de nuestra compañía, y que encierra lecciones valiosas para nuestro legado familiar".


Todos los presentes se acercaron con curiosidad, ansiosos por escuchar las palabras del patriarca. Antonio continuó: "Se trata del mito de Ícaro, el hijo de Dédalo, un brillante ingeniero y constructor de la antigua Grecia".

 

Relató cómo Dédalo y su hijo habían quedado atrapados en la Isla de Creta, y cómo Dédalo ideó un plan de escape utilizando alas hechas de plumas y cera. Antes de emprender el vuelo, Dédalo advirtió a Ícaro que no volara demasiado cerca del sol, pues el calor derretiría la cera y le causaría la caída.

 

"Pero Ícaro, cautivado por la sensación de libertad y poder que le ofrecía el vuelo, ignoró las advertencias de su padre", explicó el abuelo. "Emocionado, voló cada vez más alto, hasta que la cera de las alas se derritió y Ícaro cayó al mar, perdiendo la vida".


Antonio hizo una pausa, permitiendo que la tragedia del mito se asentara en la mente de sus oyentes. Luego, con una expresión reflexiva, continuó: "Este mito griego encierra valiosas enseñanzas que han guiado mi trayectoria como empresario y que considero fundamentales para la sostenibilidad de nuestra compañía a lo largo de las generaciones".

 

"Al igual que Dédalo, tuve que enfrentar numerosos desafíos y obstáculos en los inicios de nuestra empresa. Pero, como él, traté de mantener una visión clara y prudente, advirtiendo a mis hijos y nietos sobre los peligros de la ambición desmedida y la toma de decisiones impulsivas".

 

El abuelo Antonio dirigió su mirada a cada uno de los presentes, buscando captar su atención. "El mito de Ícaro nos advierte sobre los riesgos de dejar que la ambición y el deseo de éxito rápido nos cieguen, haciéndonos perder de vista los límites y las consecuencias de nuestras acciones".

 

"Por ejemplo, recuerdo que en los primeros años de la empresa, cuando el mercado parecía ofrecer oportunidades de crecimiento ilimitadas, tuve que frenar a algunos de mis socios que querían expandirnos a toda costa", compartió Antonio. "Les recordé la historia de Ícaro y les insté a evaluar detenidamente los riesgos, en lugar de lanzarnos a una expansión temeraria".

 

Uno de los hijos, Juan, asintió con la cabeza y comentó: "Sí, recuerdo esa época. Fue gracias a tu prudencia y a tu insistencia en mantener los pies en la tierra que logramos consolidar nuestra posición en el mercado sin poner en riesgo la estabilidad de la empresa".

 

"Exactamente, Juan", afirmó el abuelo. "En el contexto de nuestra empresa familiar, el mito de Ícaro nos recuerda la importancia de establecer límites claros, evaluar cuidadosamente los riesgos y mantener un equilibrio saludable entre la ambición y la cautela".

  Días después, la familia se reunió nuevamente para discutir los planes estratégicos de la empresa. Fue en esa ocasión cuando los nietos tuvieron la oportunidad de compartir cómo habían comenzado a aplicar las lecciones del mito de Ícaro en sus respectivas áreas de responsabilidad.

 

María tomó la palabra y explicó: "Después de la conversación con el abuelo, he estado trabajando en establecer procesos más rigurosos de evaluación de riesgos antes de tomar decisiones de expansión. Hemos sido más cautelosos y hemos priorizado la consolidación de nuestras operaciones actuales antes de lanzarnos a nuevos mercados".

 

Juan asintió y agregó: "Y en mi equipo, hemos instaurado una cultura de mayor apertura a los consejos de nuestros asesores financieros y legales. Antes de tomar cualquier decisión importante, nos aseguramos de considerar cuidadosamente sus recomendaciones, para evitar caer en el 'vuelo de Ícaro'".


Lucía también compartió sus avances: "En el área de finanzas, hemos implementado un sistema de indicadores de riesgo que nos permite monitorear de cerca nuestra exposición a diferentes factores del mercado. Esto nos ha ayudado a tomar decisiones más informadas y a mantener un equilibrio entre nuestra ambición de crecimiento y la prudencia necesaria".

 

Por último, Pablo intervino: "Y en la gestión del talento, hemos trabajado en inculcar en nuestros colaboradores la importancia de la moderación y la escucha activa. Hemos compartido la historia de Ícaro y sus lecciones, y hemos fomentado una cultura organizacional que valore la diversidad de perspectivas y el trabajo en equipo, en lugar de la ambición individual desmedida".

 

El abuelo Antonio escuchaba atentamente, con una sonrisa de orgullo en su rostro. "Me alegra ver cómo han logrado aplicar con éxito las enseñanzas del mito de Ícaro en los diferentes ámbitos de nuestra empresa", expresó. "Esto nos asegura que nuestro legado familiar se mantendrá sólido y resiliente a lo largo de las generaciones".

 

La familia continuó discutiendo los próximos pasos y desafíos que enfrentarían, siempre con la mirada puesta en el equilibrio entre ambición y prudencia. Sabían que, como Dédalo, debían guiar a la siguiente generación con sabiduría, evitando que se dejaran llevar por el "vuelo de Ícaro" y, en su lugar, construyeran un futuro próspero y sostenible para la empresa familiar.










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