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Para las pymes cuenta más la integridad que el conocimiento técnico

Un acto deshonesto cometido por un colaborador puede impactar hasta 5 % de los ingresos anuales de una organización, dice Midot.

En estos tiempos en que la productividad y la eficiencia son importantes para sacar adelante los negocios, las empresas se enfrentan a establecer sus prioridades en el momento de contratar personal. En general, deben pensar si pesan más las fortalezas técnicas relacionadas con la labor a encomendar o las cualidades que denoten integridad en el futuro colaborador.


Eso, en el caso de las pequeñas y medianas empresas colombianas, indica que el segundo camino es el elegido, ya que este concepto de la integridad de los aspirantes a un puesto de trabajo se ha convertido en un factor determinante que transforma la estrategia de reclutamiento.


Así lo muestra el estudio “Las pymes en busca de soluciones no de retos”, de Midot, una empresa multinacional de origen israelí, que se especializa en desarrollar y adaptar soluciones que evalúan la estabilidad, seguridad laboral y los comportamientos inadecuados en los entornos de trabajo.


Según indica, ofrece evaluaciones confiables, probadas y validadas por más de 2.000 empresas de cualquier tamaño en más de 30 países.


Según Fernando Calderón, managing director de Midot Colombia, México y Perú, es importante identificar el panorama en este grupo de empresas, teniendo en cuenta que son el 95% del sector productivo del país, representan el 80% del empleo y generan el 40% del PIB.


Derivado del estudio, Midot concluye que se ve que las empresas están priorizando pruebas centradas en la integridad, la inteligencia emocional y el estilo de trabajo por encima de los conocimientos técnicos.


Esto, asegura, porque el manejo de las emociones y la honestidad son fundamentales para generar ambientes de trabajo más sanos, asegurar el logro de objetivos y evitar pérdidas económicas a las empresas.


Según el estudio de la firma especializada, el 50% de las pruebas adquiridas por las Pymes se enfocan en evaluar la integridad. Además, 30% de estas pequeñas y medianas empresas analiza el estilo de trabajo, apego a normas y estabilidad del individuo, al tiempo que el 11% se orienta a evaluar la estabilidad y confianza en el candidato.


De otro lado, el informe arroja que solo un 7,7% se interesa en los conocimientos específicos requeridos para el puesto.


Además, allí se concluye el 32,2% de los candidatos que realizaron la prueba laboral IntegriTEST y Pyme fueron rechazados por no cumplir con los estándares de integridad, permitiendo a las empresas retirar ofertas laborales a candidatos inadecuados.


Es importante tener en cuenta que el costo de un acto deshonesto cometido por un colaborador puede impactar hasta un 5% de los ingresos anuales de una organización.


Aunque se debe tener en cuenta que un caso típico de fraude, detectado después de aproximadamente 12 meses, puede representar pérdidas promedio de 1,78 millones de dólares, según el representante de Midot.


Las pequeñas y medianas empresas colombianas son la columna vertebral de la economía nacional. Sin embargo, su estabilidad y productividad pueden verse seriamente afectadas por la falta de procesos formales y transparentes en la selección de personal, lo que puede derivar en la incorporación de colaboradores con comportamientos inapropiados”, advierte Calderón.


Cabe destacar que, de acuerdo con otros informes ya publicados por Midot, cada día más compañías privadas colombianas están vinculadas a fraudes y conductas ilícitas.


Casos relacionados con fraude, soborno, suplantación y otros tipos de trampa, crecieron al menos 60% en el último año.


Recomendaciones

Para blindarse, Midot les hace a las empresas varias recomendaciones. La primera es implementar procesos de contratación transparentes basados en criterios objetivos y evaluaciones de competencias.


En segundo lugar, les sugiere un trabajo enfocado al fortalecimiento de la conciencia legal. Esto se refiere a proporcionar capacitación continua sobre las leyes laborales y fiscales vigentes para asegurar el cumplimiento normativo.


La tercera recomendación de Midot tiene que ver con la importancia de la promoción de una cultura ética empresarial que incentivar la adopción de códigos de ética y conducta, enfocándose en la legalidad y la responsabilidad social.


Por último, la firma llama la atención para que se ejerzan labores de vigilancia. Desde su perspectiva, hay que “reforzar los mecanismos de vigilancia y aplicar sanciones a las empresas que violen las leyes laborales y fiscales".


La adopción de estos criterios no solo mejora la calidad del reclutamiento, sino que también fortalece la estructura y la confianza en las pymes colombianas, preparándolas mejor para enfrentar los desafíos del mercado laboral actual”, concluye el estudio de la empresa especializada.



Constanza Gómez Guasca




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