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Consideraciones Clave al Integrar una Junta Directiva (Directorio) o Asesora en su Empresa

Durante los procesos de transición generacional en las empresas cerradas y/o familiares, llega un momento en que debe definirse si la toma de decisión en el modelo de gobierno corporativo a adoptar continuará con el esquema tradicional según el cual, la respuesta a la pregunta ¿hacia dónde vamos como empresa?, corresponde exclusivamente al fundador.


En ese momento, los actores que participan o están expectantes de lo que se construya, son conscientes de que transitar por los escenarios de la gestión empresarial a menudo conduce a un dilema fundamental que debe congregar a un mayor consenso frente a los grupos de interés, internos y externos: ¿es preferible instituir una Junta Directiva (Directorio) o conformar una Junta Asesora?

 

La respuesta a tal cuestión podría dibujar nuevos horizontes para su negocio, por lo que amerita una evaluación cuidadosa, especialmente para los líderes y dueños de empresas más pequeñas o familiares, quienes suelen enfrentarse a un mar de dudas sobre cuál de estas opciones se adapta mejor a las dinámicas y necesidades de su organización y familia empresaria.

 

A continuación, abordaremos estas preguntas frecuentes con el fin de brindar claridad sobre el papel vital que juegan estas instancias en la estructura de una empresa.

Entendiendo los roles: quiénes integran y qué poder ejercen. La Junta Directiva se caracteriza por un ensamble de miembros que puede incluir tanto a personas internas de la empresa como a expertos externos. Esta mezcla promueve una perspectiva equilibrada, conjugando el entendimiento profundo del negocio con miradas innovadoras que pueden derivar de experiencias distintas. Este equipo no sólo brinda consejo, sino que también toma decisiones que son vinculantes y que tienen efectos reales y legales en la dirección del negocio. Por el contrario, una Junta Asesora se compone principalmente por profesionales externos que ofrecen su conocimiento y experiencia sin que sus recomendaciones tengan un carácter obligatorio, permitiendo así un abanico más amplio de opciones y una carga menor de implicaciones legales. Una Junta Asesora también es un instrumento útil que abre el camino para facilitar el proceso de transición, principalmente por parte de los fundadores, al permitir que otras voces opinen frente a temas de gestión y direccionamiento en relación con su compañía.


Responsabilidades y marcos legales: cómo impactan en la empresa, y beneficios y cargas fiduciarias contra consultivas. Aquí radica una gran diferencia: los miembros de una Junta Directiva tienen no sólo voz, sino también voto en las resoluciones que afectan a la empresa, así como deberes legales que son ineludibles; por ello el grado de responsabilidad que asume una Junta Directiva es significativo, incluyendo sus obligaciones legales. Las decisiones que toman tienen peso y consecuencias a nivel operativo y legal, pudiendo influir significativamente en la estrategia a seguir. Mientras tanto, la Junta Asesora actúa como un cuerpo de sabiduría y guía sin efectos vinculantes, proporcionando un espacio seguro para explorar nuevas ideas y estrategias sin la presión de las responsabilidades legales que conlleva una junta directiva.


Organización y encuentros: formalidad frente a flexibilidad. Mientras que la Junta Directiva suele operar bajo estatutos y reglamentos que definen una periodicidad fija para sus encuentros, brindando así una constancia valiosa para la planeación a largo plazo, la Junta Asesora goza de una flexibilidad que le permite reunirse según las necesidades emergentes del negocio. Esta adaptabilidad es especialmente atractiva para las empresas que buscan rapidez y agilidad en sus respuestas al cambiante mercado actual.


Estrategia y orientación: dirigiendo el camino a seguir. La Junta Directiva juega un rol protagónico no sólo en la creación de la política general de la empresa, sino también en la supervisión de su cumplimiento, garantizando que las acciones del día a día estén alineadas con la visión a largo plazo. La Junta Asesora, sin embargo, proporciona conocimientos especializados en áreas particulares, aportando así estrategias y recomendaciones tácticas que pueden ser muy valiosas para áreas específicas del desarrollo empresarial.


Próximos pasos: construyendo un futuro sólido.

 

Si está contemplando la posibilidad de implementar una de estas estructuras en su empresa, considere:

  •  La relevancia de superar desafíos específicos y cómo un órgano con autoridad y flexibilidad puede alinearse con los objetivos y cultura de su empresa.

 

  • La composición y calendario idóneos que fomenten el desarrollo y evolución de su negocio.

  •  La inversión y costes asociados a cada tipo de junta, evaluando el valor que un consejo estratégico puede ofrecer, en comparación con la perspectiva que brinda una junta más enfocada en la asesoría.

  •  La posibilidad de incluir como miembros de tales juntas asesoras a integrantes de la familia en etapa de formación o de evaluación, para que sean instruidos por los escogidos para integrarla y, ya constituida como junta, permitirles participar en calidad de suplentes y nutrirse de cuanto se discute y se decide por personas con gran formación y horas de vuelo, complementada por la experiencia y conocimiento del negocio que trae el fundador.

 

  • La posibilidad de adoptar inicialmente una junta asesora que traiga a la organización ritmos de reuniones; establezca modelos de informes consensuados; seguimiento a los temas acordados; formalidades en la rendición de cuentas; generación de tranquilidad en el proceso de transición para los sucedidos; que enseñe los nuevos roles que se adoptan desde la dirección, ajenos a la ejecución, hace de esta opción, “bicicleta de rueditas” -como solemos denominar a las juntas asesoras-, una buena vía para llevar a los interesados a considerar como necesaria, en función de los beneficios que han vivido, tornarla en el momento adecuado en una junta directiva formal, que asuma la respuesta esencial: “¿hacia dónde vamos como organización?”. *Historia adaptada de un caso similar.


Conclusión: definiendo el norte.

 

La elección entre una Junta Directiva y una Junta Asesora conlleva la promesa de influir positivamente en el rumbo de su empresa. Sea cual sea la opción que elija, el fin último es fortalecer la estructura de gobernanza de su empresa para asegurar su éxito a largo plazo.



 

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