Empresas y trabajadores tendrán varias dificultades a la hora de aplicar la negociación colectiva que estableció el Gobierno Petro
- Suárez Consultoría

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Especialistas advierten sobre la falta de mecanismos claros y los desafíos para pymes frente a los nuevos acuerdos sectoriales.

Hasta este momento, la negociación colectiva se hacía principalmente en el ámbito individual de cada empleador, aunque la ley contemplaba la posibilidad de negociaciones conjuntas entre varios grupos - crédito Luis Eduardo Noriega/EFE
El Decreto 0234, promulgado por el Gobierno colombiano el 6 de marzo de 2026, autoriza la negociación colectiva más allá de la empresa, lo que posibilita acuerdos en sectores, ramas e industrias. La reforma representa una transformación profunda en el sistema laboral del país y abre un debate sobre las implicaciones operativas y jurídicas.
Las principales dificultades de aplicación de la norma radican en la falta de reglas claras para la representación empresarial, la ausencia de mecanismos definidos para incluir a micro, pequeñas y medianas empresas, y la inexistencia de lineamientos sobre el derecho de huelga sectorial. Expertos advierten que estos vacíos pueden generar incertidumbre y conflictos legales en el proceso de negociación.
Y es que, precisamente, el Decreto 0234 marca un cambio de rumbo en las relaciones laborales en Colombia, lo que modifica el modelo tradicional centrado en la empresa. Hasta ahora, la negociación colectiva ocurría de manera usual dentro de cada empleador, aunque la ley permitía ciertas negociaciones grupales. Con la nueva norma, las convenciones podrán fijar condiciones mínimas en niveles superiores, que no podrán ser rebajadas en acuerdos posteriores al interior de las compañías.
Para el gobernador del Colegio de Abogados del Trabajo de Colombia, Juan Fernando Escandón, la reforma contiene vacíos esenciales, ya que no desarrolla la arquitectura institucional que requiere el nuevo modelo.
“El decreto plantea un cambio estructural en la forma en que se negocian las condiciones laborales en el país. No obstante, su diseño técnico deja numerosas preguntas sobre cómo funcionará realmente este nuevo esquema”, afirmó Escandón.
Dichas omisiones generan incertidumbre entre especialistas, que señalan que aún no existen mecanismos ni instituciones definidos para garantizar la operatividad de las mesas sectoriales y la asignación de responsabilidades.
Desafíos en la representación de las empresas
Uno de los retos más complejos es determinar quién puede representar a las empresas en negociaciones sectoriales. Si bien la representatividad sindical se mide con normalidad por el número de afiliados, el decreto solo menciona criterios generales como cobertura empresarial e incidencia económica, sin precisar cómo se ponderarán ni qué entidades tendrán legitimidad para negociar por un sector. “En sectores con gran diversidad empresarial, como comercio, agricultura o servicios, definir quién representa a las empresas puede convertirse en una fuente de conflicto jurídico y operativo”, resaltó el experto.
La situación se complica en sectores caracterizados por múltiples asociaciones empresariales o donde no existe una agrupación que abarque la totalidad de la actividad económica, lo que dificulta la adopción de acuerdos sectoriales representativos y legítimos.
Incertidumbre para micro, pequeñas y medianas empresas
La estructura productiva nacional incluye grandes compañías, pero también una mayoría de micro, pequeñas y medianas empresas. El decreto contempla la posibilidad de incluir cláusulas para que las pymes apliquen ciertas obligaciones de forma gradual.
Sin embargo, no señala cómo se diseñarán esas cláusulas ni quién fijará los criterios económicos que permitan su utilización. La falta de procedimientos concretos preocupa a representantes de pymes y microempresas, que consideran que pueden quedar sin herramientas prácticas para participar en la negociación colectiva sectorial.
Falta de regulación del derecho de huelga sectorial
Otro vacío relevante es la ausencia de reglas sobre el funcionamiento de la huelga en la negociación a nivel de sector. En la actualidad, la ley colombiana solo regula la huelga en disputas entre sindicatos y empleadores específicos, sin contemplar los paros sectoriales. Surgen así preguntas cruciales:
¿Puede declararse una huelga para todo un sector?
¿Quién tendría la facultad de votarla?
¿Cómo se coordinaría un cese de actividades con múltiples empresas de diferentes características?
Para Escandón, la ausencia de regulación alimenta el riesgo de litigios y disputas interpretativas.
Ante la falta de procedimientos claros, cualquier intento de huelga sectorial podría derivar en largas controversias judiciales y añadir mayor incertidumbre al proceso de negociación colectiva.
Riesgo de incertidumbre jurídica para el sistema laboral
El Gobierno afirma que la reforma busca aproximar el modelo colombiano al que rige en varios países europeos, donde los acuerdos sectoriales son habituales. Sin embargo, el gobernador del Colegio de Abogados del Trabajo de Colombia advirtió sobre el riesgo de trasladar ese esquema sin reglas claras, ya que una arquitectura institucional incompleta podría generar más litigios e inestabilidad en las relaciones laborales.
Para el experto, solo el establecimiento de procedimientos y organismos sólidos permitirá que la negociación colectiva sectorial sea viable y legítima. De lo contrario, la falta de normas precisas podría convertir la inseguridad jurídica en el principal rasgo del sistema laboral colombiano bajo el nuevo decreto. Fuente: INFOBAE https://www.infobae.com/colombia/2026/03/17/empresas-y-trabajadores-tendran-varias-dificultades-a-la-hora-de-aplicar-la-negociacion-colectiva-que-establecio-el-gobierno-petro/




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