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La responsabilidad social empresarial: más que una práctica, una forma de administrar

Conoce qué es la Responsabilidad Social Empresarial según la ISO 26000, cuáles son sus fundamentos, ejemplos prácticos y por qué es clave para los administradores de empresas en 2026.

Hablar hoy de responsabilidad social empresarial (RSE) no es hablar de un concepto de moda pasajero. En un entorno donde las empresas tienen un impacto directo en la sociedad, el medio ambiente y la economía, la forma en que toman decisiones se ha convertido en un criterio clave para su legitimidad y sostenibilidad. Para los administradores de empresas, comprender y aplicar la RSE es parte esencial de su rol profesional.

De acuerdo con la Norma ISO 26000, la responsabilidad social empresarial corresponde a la responsabilidad de una organización por los impactos que generan sus decisiones y actividades en la sociedad y el medio ambiente. Esta responsabilidad se expresa a través de un comportamiento ético y transparente, orientado a contribuir al desarrollo sostenible, la salud y el bienestar de la sociedad. A diferencia de otras normas, la ISO 26000 no es certificable: funciona como una guía que orienta a las organizaciones a integrar la RSE en su estrategia, su cultura y su operación diaria.

Uno de los aportes más importantes de esta norma es que deja claro que la RSE va mucho más allá del cumplimiento legal. Administrar con responsabilidad implica reconocer que cada decisión financiera, operativa o estratégica tiene efectos sobre personas, comunidades y ecosistemas. Por eso, la RSE no se limita a acciones aisladas de filantropía, sino que se integra al núcleo del negocio.

La ISO 26000 se fundamenta en siete principios que sirven como marco para la gestión responsable. Estos principios incluyen:1. La rendición de cuentas por los impactos generados.2. La transparencia en la toma de decisiones.3. El comportamiento ético.4. El respeto por los intereses de las partes interesadas.5. El respeto al Estado de derecho.6. La alineación con normas internacionales de comportamiento.7. El respeto por los derechos humanos.

En conjunto, estos fundamentos permiten que la RSE se traduzca en prácticas coherentes, consistentes y sostenibles en el tiempo.

En la práctica, estos principios se reflejan en decisiones concretas. Empresas globales como Unilever han avanzado en la construcción de cadenas de suministro sostenibles, reduciendo impactos ambientales y fortaleciendo estándares laborales. En Colombia, Ecopetrol ha desarrollado programas de relacionamiento con comunidades, incluyendo comunidades indígenas, enfocados en equidad social, diálogo y transparencia. Por su parte, Nestlé ha integrado la RSE en su gobernanza corporativa, midiendo su huella de carbono, promoviendo la diversidad en sus equipos y alineando sus procesos con criterios ambientales y sociales claros.

Estos ejemplos muestran que la RSE no es un costo adicional, sino una inversión estratégica.

Esta visión estratégica es reforzada por expertos como Víctor Guédez, quien ha defendido la responsabilidad social empresarial como un enfoque integral de gestión. Desde su perspectiva, la RSE no debe entenderse como un conjunto de acciones paralelas al negocio, sino como una forma de administrar que incorpora criterios éticos, sociales y ambientales en la toma de decisiones. Frente a quienes critican la RSE por considerarla una moda o un gasto innecesario, Guédez argumenta que estas prácticas generan valor, reducen riesgos, fortalecen la reputación y abren oportunidades de innovación.

Para los administradores de empresas, esta discusión es especialmente relevante de cara a 2026. Integrar la RSE en la identidad corporativa fortalece la reputación de las organizaciones, mejora la relación con los grupos de interés y resulta clave para atraer y retener talento joven, particularmente de generaciones que valoran el propósito y la coherencia entre discurso y acción. Además, en contextos regulados como el colombiano, la gestión responsable ayuda a anticipar riesgos legales, reputacionales y operativos.

En este sentido, la RSE no es un complemento opcional, sino un pilar de la administración moderna. Hacerla parte de la identidad corporativa es una decisión estratégica que refleja madurez organizacional y compromiso con un desarrollo sostenible y ético.

Ser administrador hoy es tomar decisiones que dejan huella. Por eso, el CPAE impulsa un ejercicio profesional ético y responsable, alineado con las mejores prácticas internacionales. Fuente: Consejo profesional de administración de empresas https://www.cpae.gov.co/noticias/la-responsabilidad-social-empresarial-mas-que-una-practica-una-forma-de-administrar

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