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Los riesgos psicosociales y la cultura preventiva en las organizaciones / Opinión

La responsabilidad de prevenir los riesgos psicosociales no recae únicamente en los empleadores, sino también en los trabajadores.

La verdadera transformación del entorno laboral pasa por reconocer que la salud mental debe gestionarse desde la reacción y la prevención. Es tiempo de asumir una gestión integral y corresponsable, en la que tanto empleadores como trabajadores lideren un cambio en la cultura organizacional. Los factores que pueden afectar la salud mental de los trabajadores son los riesgos psicosociales, entendidos como los factores intralaborales, extralaborales y las condiciones individuales que inciden en el desempeño y en la relación de los trabajadores con el entorno. El Ministerio de Trabajo ha expedido normas que buscan adaptarse a la realidad actual, cada vez más orientado a la protección, con un énfasis especial en la salud mental y en los instrumentos de mitigación y prevención de riesgos. Una de las principales herramientas para la evaluación de los factores de riesgo psicosocial es la Batería de Riesgo Psicosocial (Resolución 2764 de 2022). Esta reúne un conjunto de instrumentos diseñados para identificar la presencia o ausencia de factores de riesgo psicosocial, tanto dentro como fuera del entorno laboral, y sus efectos.

No obstante, dado el enfoque principalmente reactivo de la batería, resulta fundamental destacar la importancia de implementar sistemas de alerta temprana. Según la Organización Internacional del Trabajo, estos mecanismos permiten anticipar y prevenir situaciones poco constructivas, promoviendo espacios de diálogo, confianza y aprendizaje. 

Asimismo, facilitan un abordaje más objetivo de los conflictos, reducen los costos de transacción y agilizan la respuesta organizacional, evitando consecuencias negativas para las partes (OIT, 2020). Así, resulta fundamental analizar el peligro desde la fuente, el medio y el individuo, disminuyendo la materialización de problemas futuros. Por su parte, la responsabilidad de prevenir los riesgos psicosociales no recae únicamente en los empleadores, sino también en los trabajadores, quienes tienen el deber de cumplir las normas, procurar su autocuidado, mantener una comunicación clara y constante, y participar activamente en el sistema.

Dentro de los retos más importantes se puede identificar: (i) la gestión de peligros y riesgos, dado que actualmente no existen mecanismos idóneos para identificar y evaluar de manera adecuada los factores de riesgo psicosocial; (ii) la ausencia de garantías de una prevención efectiva; y (iii) los cambios generacionales, que implican transformaciones en las dinámicas laborales y en el reconocimiento de derechos. Estos desafíos evidencian la necesidad de mirar más allá del cumplimiento normativo y preguntarnos si, en realidad, existe una cultura preventiva sólida frente al riesgo psicosocial o si aún prevalece una gestión centrada en la reacción ante el daño.

La salud mental en el trabajo debe asumirse como un eje central de la gestión laboral moderna. El rol del empleador es garantizar entornos seguros y saludables mediante la identificación de peligros y riesgos a través de sistemas de monitoreo y alertas tempranas, la implementación de medidas de prevención y promoción del bienestar, y la adaptación a las nuevas dinámicas generacionales mediante estrategias en Seguridad y Salud en el Trabajo. Más que cumplir con la norma, el desafío está en consolidar una cultura organizacional donde la salud mental se cuide y se promueva como un valor esencial.

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