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Mejor rasgo de un gerente es identificar fortalezas y saber a quién asignar en un cargo

Un estudio de la Universidad de Chicago estableció que los trabajadores promovidos obtenían métricas de rendimiento 16% más altas Uno de los retos más grandes de los gerentes es seleccionar a las personas que ocuparán cargos directivos y tendrán bajo su mando a los demás trabajadores, especialmente en aquellas compañías que no cuentan con organigramas bien definidos o apenas se están estableciendo las necesidades de cada área. De igual forma, al interior de empresas con equipos ya constituidos desde hace años, es vital supervisar continuamente el desempeño de cada uno de los líderes y, por qué no, analizar el rendimiento de los demás empleados para no perder tesoros potenciales.

Por estas razones, el rasgo más valioso de un gerente es su capacidad para identificar las fortalezas y habilidades de cada una de las personas que integra su equipo de trabajo y, con base en ellas, orientarlas en los puestos más adecuados. Esto no solo para hacer cada proceso más eficiente, sino también para crear un ambiente de crecimiento, valor y superación entre los colaboradores. Así lo demostró un estudio de la Universidad de Chicago, liderado por Virginia Minni, profesora adjunta de economía en la escuela de negocios, en el que indagó a más de 200.000 trabajadores y 30.000 directivos en 100 países, a lo largo de 10 años, y descubrió que los buenos gerentes son aquellos que provocan la reasignación de los trabajadores mediante traslados laterales y verticales, lo que se traduce, en largo plazo, en avances importantes en la progresión y productividad de cada uno.

"Mis resultados implican que la mano visible de los directivos asigna las habilidades específicas de los trabajadores a puestos de trabajo especializados, lo que conduce a una mejora de la productividad de los trabajadores existentes que perdura más allá del tiempo que los directivos permanecen en la empresa", explicó Minni. Sobre cómo llegó a este resultado, la profesora explicó que, al inicio de su investigación, buscó a los directivos que ascendieron en la empresa a un ritmo más rápido que los demás, pues estos nombramientos suelen estar basados en calificaciones sobresalientes en sus evaluaciones de desempeño. Seguido de esto, observó y comparó el rendimiento de equipos de trabajo bajo el mando de un jefe habitual (es decir, sin mucha potestad para tomar decisiones importantes) con otros guiados por altos directivos que rotaban por áreas.

De esta forma, encontró que aquellos empleados que mantenían contacto directo con altos directivos eran más propensos a cambiar de cargos lateralmente, lo que equivalía a 40% de la planta total de cada empresa.

Así mismo, Minni identificó que su salario era más alto y eran más productivos, tanto que "en los siete años siguientes al contacto con un alto directivo, estas personas ganaban alrededor de 13% más que los trabajadores con directivos de menor rendimiento. Y sus métricas de rendimiento, como las ventas per cápita, eran 16% más altas que las de otros trabajadores", según escribió en The Wall Street Journal.

Otro de sus hallazgos importantes fue que el efecto generado por los altos directivos en los empleados fue de largo plazo porque, más allá de promoverlos y orientarlos, los motivaron e inspiraron. Gracias a esto, los trabajadores eran 9,7% más propensos a completar perfiles en plataformas internas de ascensos y 50,5% a aceptar asignaciones fuera de sus equipos principales.

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"Es evidente que los directivos tenían un don para descubrir las fortalezas y aspiraciones no reconocidas de los trabajadores y orientarlos hacia funciones más adecuadas. Los datos lo confirman", reafirmó Minni.

Terminado su estudio, determinó que las empresas deben ver como una prioridad el evaluar y recompensar a aquellos gerentes que se preocupan por hacer reasignaciones inteligentes en pro del cumplimiento de los objetivos de la compañía. Así mismo, no deben dejar esta labor en manos de RR.HH. pues, en realidad, los resultados vienen de la mano del trabajo en conjunto de los altos directivos con sus trabajadores.

Es así como aquellos gerentes que entren de lleno a sus áreas, analicen a profundidad las habilidades de cada uno de sus trabajadores y visualicen su potencial para ocupar cargos más importantes a largo plazo, tendrán más posibilidades de ser exitosos y transmitir esa visión a los demás. Designar ya no es un trabajo para hacer a ojo cerrado o con afán, sino que puede convertirse en la tarea más clave para retener al personal, llevarlo a superarse y alcanzar más objetivos.

¿Qué otros rasgos deberían adquirir?

Sumado a este rasgo para designar correctamente, el IESE Business School de la Universidad de Navarra destacó otras 10 habilidades que un líder debería tener y que se complementan entre sí: ser inclusivo e inspirador, tener visión estratégica a corto y largo plazo, ser flexible y estar en capacidad de gestionar el cambio, ser capaz de liderar con ejemplo y principios, y mostrar resiliencia y capacidad para manejar las situaciones adversas.

También estableció que es importante que se muestren innovadores, se hagan responsables al momento de tomar decisiones de gran impacto y relevancia, orienten sus movimientos a la obtención de resultados, sean colaboradores y muestren habilidades de comunicación y de escucha en la mayoría de espacios laborales. Fuente: LA REPÚBLICA https://www.larepublica.co/alta-gerencia/el-mejor-rasgo-de-un-gerente-es-identificar-fortalezas-y-saber-quien-asignar-en-un-cargo-4263605

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