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Mipymes vislumbran recuperación en ventas para el tercer trimestre, pero persisten dudas sobre inversión y empleo

La Encuesta de Acopi revela que a junio hay caídas en ventas, rentabilidad, inversión y generación de empleo.

El 55,9% de las empresas redujo la generación de empleo durante el segundo trimestre. Foto: FOTO/LUISA CHIMA Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) colombianas enfrentaron un segundo trimestre de 2026 marcado por una desaceleración en sus principales indicadores de desempeño. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Desempeño Empresarial 2do Trimestre de 2026, elaborada por el Observatorio Nacional de la Mipyme de Acopi Atlántico, la mayoría de las empresas reportó retrocesos en producción, ventas, inversión, rentabilidad y empleo. La encuesta, realizada entre 948 empresas de todo el país, muestra que el deterioro más fuerte se registró en la rentabilidad. El 68,2% de los empresarios afirmó que sus márgenes disminuyeron durante el trimestre, mientras apenas el 8,2% reportó mejoras. Paralelamente, el 63,1% indicó que sus ventas cayeron, el 61% redujo inversiones y el 55,9% disminuyó su generación de empleo.  Los resultados reflejan una etapa de contención empresarial. Ante menores ingresos y mayores presiones sobre los costos, muchas compañías optaron por aplazar proyectos, ajustar operaciones y preservar liquidez.

Según el informe, la reducción de las ventas terminó impactando directamente la producción. El 57,9% de las empresas manifestó una disminución en sus niveles de actividad productiva, frente a apenas un 11,8% que logró incrementarlos.  

La inversión pierde impulso

Uno de los datos que más preocupa al sector empresarial es el comportamiento de la inversión.

El estudio revela que seis de cada diez mipymes redujeron sus inversiones en comparación con el mismo periodo del año anterior. Apenas el 11,8% reportó aumentos, mientras el 27,2% mantuvo niveles estables.  

Los empresarios explican esta cautela por la necesidad de conservar recursos financieros en un contexto de menor rentabilidad y ventas más débiles. Cuando las compañías enfrentan incertidumbre o restricciones de liquidez, suelen concentrarse en sostener la operación antes que embarcarse en proyectos de crecimiento.  

La radiografía de la inversión también muestra una baja apuesta por la modernización productiva. El 77% de las empresas no realizó inversiones en nueva infraestructura física; el 60% no adquirió maquinaria o equipos nuevos y el 65,9% no implementó procesos de automatización.   Las iniciativas con mayor dinamismo estuvieron relacionadas con la capacitación del capital humano. Sin embargo, las acciones en transformación digital, innovación y desarrollo de nuevos productos continuaron siendo limitadas para una porción significativa de las compañías encuestadas.  

Rentabilidad bajo presión

La caída de la rentabilidad resume buena parte de las dificultades experimentadas por las mipymes durante el periodo.

De acuerdo con la encuesta, cerca de siete de cada diez empresas registraron una disminución en sus utilidades. El comportamiento estuvo asociado a menores volúmenes de ventas, pérdida de cuota de mercado y restricciones para invertir en procesos de crecimiento y productividad.

A esto se suman los retos relacionados con el acceso a financiamiento. Los empresarios identificaron como principales barreras los requisitos y trámites exigidos por las entidades financieras, las condiciones poco atractivas de crédito y el aplazamiento de proyectos por falta de recursos. 

En consecuencia, los recursos propios y la reinversión de utilidades continúan siendo las principales fuentes de financiación de las mipymes. Más de la mitad de los empresarios considera estos mecanismos como las alternativas más importantes para sostener sus actividades.  

El empleo también se resiente

El mercado laboral empresarial reflejó la misma tendencia de prudencia observada en los demás indicadores.

La encuesta encontró que el 55,9% de las empresas redujo la generación de empleo durante el segundo trimestre, mientras el 39% la mantuvo estable y apenas el 5,1% aumentó sus contrataciones.

El comportamiento se explica por la necesidad de ajustar costos ante menores ingresos y una demanda más débil. Cuando las ventas y la rentabilidad se deterioran, las compañías suelen aplazar nuevas vinculaciones y optimizar el tamaño de sus plantas de personal.   Pese a ello, el informe destaca que la dinámica laboral no fue completamente negativa. En promedio, las empresas reportaron la salida de un trabajador, pero también la contratación de un empleado durante el trimestre, lo que evidencia procesos de rotación y reorganización interna más que despidos masivos.  

Las expectativas mejoran para el tercer trimestre

Aunque el balance del segundo trimestre fue complejo, los empresarios muestran una visión más optimista hacia la segunda mitad del año.

El indicador con mejores perspectivas es el volumen de ventas. El 47,4% de los empresarios espera que aumente durante el tercer trimestre, mientras el 28,9% prevé estabilidad y el 23,7% anticipa una disminución

La producción también presenta señales de recuperación. El 35,6% de las empresas proyecta incrementos en su actividad productiva y el 39,3% considera que permanecerá estable. Solo una cuarta parte espera una reducción.  

Para Acopi, estas expectativas sugieren que muchos empresarios confían en una mejora gradual de la demanda y en una recuperación parcial del dinamismo comercial

Persisten las dudas sobre inversión y rentabilidad

Sin embargo, el optimismo no se extiende a todos los frentes.

En materia de inversión, el 41,5% de las empresas espera mantener sus niveles actuales, mientras el 39,3% proyecta disminuirlos y únicamente el 19,3% prevé incrementarlos.  

Esto significa que la mayoría de los empresarios seguirá actuando con cautela frente a nuevos proyectos de expansión, adquisición de activos o modernización tecnológica.

La rentabilidad tampoco muestra una recuperación contundente. El 37% de los encuestados considera que sus márgenes seguirán disminuyendo en el tercer trimestre, frente a un 34,1% que espera mejoras

El resultado sugiere que, aunque las ventas podrían mejorar, las presiones sobre costos y gastos seguirán afectando la capacidad de generar utilidades. Un mercado laboral en modo espera

La misma prudencia aparece en las perspectivas de contratación.

El 41,5% de las empresas espera mantener estable su planta de personal durante el tercer trimestre, mientras el 34,1% prevé reducirla y apenas el 24,4% anticipa nuevas contrataciones.  

En otras palabras, las mipymes ven una recuperación de la actividad comercial, pero no lo suficientemente sólida como para traducirse en una expansión significativa del empleo.

El panorama que deja la encuesta es el de un tejido empresarial que busca salir de un periodo difícil, apoyado en mejores expectativas de ventas y producción, pero todavía condicionado por la debilidad de la rentabilidad, la cautela inversora y las incertidumbres que persisten sobre la evolución de los costos y la demanda durante el resto del año.

CONSTANZA GÓMEZ GUASCA

Periodista de Portafolio

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