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Regulación puntual en temas ambientales, retos para las empresas en materia sostenible

Expertos de gremios y grandes compañías colombianas se refirieron a los principales desafíos que enfrenta el país para poder avanzar integralmente.

Sostenibilidad  Foto: Ricardo Gomez Angel - Unsplash Decenas de empresas en la actualidad han enfocado sus esfuerzos en desplegar estrategias que les permitan desarrollar prácticas que hagan que las compañías sean sostenibles tanto en lo social (impactando a las comunidades con las que trabajan), como en el ambiente, especialmente, si se utilizan recursos provistos por la naturaleza. Así las cosas, Portafolio consultó a expertos en esta materia a quienes se les preguntó ¿cuáles (identifica que) son los principales retos que enfrentan las empresas en materia de sostenibilidad en Colombia?, ante lo cual, en varios de sus análisis, dan cuenta que definir un marco regulatorio en materia de sostenibilidad es indispensable para avanzar hacia un futuro que sea realmente sostenible en lo social, ambiental y económico. Martha Falla, directora de Sostenibilidad de Postobón, dijo a Portafolio que Colombia no es ajena a lo que ocurre en el resto del mundo. Mientras los países asumen compromisos internacionales en materia de sostenibilidad, muchas empresas están replanteando sus metas y declaraciones.


Actualmente, “la gestión de la sostenibilidad atraviesa una coyuntura importante. Si bien los asuntos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) fueron impulsados inicialmente por una tendencia asociada a la reputación, hoy las exigencias legales en esta materia son cada vez más fuertes y constantes".  Normas sobre cambio climático, impuestos verdes, "exigencias en la gestión hídrica, mayor participación comunitaria, control sobre el uso de recursos colectivos, y responsabilidad de la empresa por el impacto ambiental y social de la cadena de valor, son parte del panorama actual”, agregó. En ese sentido, por fortuna, indicó la directiva de Postobón, las empresas no se movilizan únicamente por estas exigencias. “Se ha demostrado que la incorporación de factores ambientales, sociales y de gobernanza en las políticas, sistemas de gestión y enfoques de negocio permiten identificar nuevas oportunidades, acceder a nuevos mercados y fuentes de capital, fortalecer la gestión del riesgo y, en muchos casos, reducir costos mediante eficiencias energéticas, reutilización de agua, aprovechamiento de residuos y otros recursos”.Además, Falla destacó que ha crecido el reconocimiento de que la gestión de la sostenibilidad, genera mucho más valor cuando se proyecta en diferentes horizontes de tiempo, "convirtiéndose en una fuente clave para la toma de decisiones que contribuyen al buen desempeño de las compañías y organizaciones. Lo importante es no abrumarse con los reportes y estándares, sino enfocarse con decisión en trabajar sobre los asuntos materiales”.Al respecto, Judith Flores, especialista en Desarrollo Ambiental y Social del IFC (Grupo Banco Mundial), manifestó que Colombia cuenta con un marco regulatorio ambiental y social sólido, incluso a nivel internacional. Sin embargo, cumplir con estándares globales como las Normas de Desempeño del IFC requiere esfuerzos adicionales que van más allá de la legislación nacional. 

Para la experta en Desarrollo Ambiental, “aún persisten desafíos en la integración efectiva de riesgos sociales y de biodiversidad en los proyectos, lo cual es clave para asegurar su bancabilidad y evitar retrasos o impactos financieros y reputacionales”.

Aunque muchas empresas muestran buena voluntad hacia la sostenibilidad, afirmó Flores, "en la práctica el entendimiento del tema por parte de la alta dirección suele ser superficial. Esto limita su incorporación como eje estratégico del negocio. Además, los esfuerzos empresariales tienden a enfocarse en impactos positivos, sin prestar suficiente atención al principio de ‘no hacer daño’ ni generar evidencia auditable que respalde sus acciones frente a inversionistas o reguladores”. Por ello, dijo que, para avanzar, es fundamental que las empresas definan su propósito y “aborden los riesgos sociales y ambientales desde el diseño del modelo de negocio. Las áreas técnicas de sostenibilidad deben fortalecer sus capacidades para dialogar con interlocutores estratégicos de forma técnica y clara, fomentando una conversación corporativa coherente que alinee sostenibilidad con rentabilidad. Solo así se logrará una integración real y efectiva de estos temas en la toma de decisiones”.

Inversión en ambiente, sociedad y gobierno

A su turno, Pablo del Arco Fernández, socio director de Expansión América, afirmó que en la actualidad existen retos globales, “propios de la actual policrisis y la interconexión de los diferentes factores. A pesar de que a los grandes titulares se los lleven los conflictos armados, los aranceles y la geopolítica, detrás de ellos siguen existiendo riesgos estructurales vinculados a sostenibilidad que no han desaparecido y no van a desaparecer. Por ello, la revisión de las estrategias se hace cada vez en ciclos más cortos y su implementación con procesos más acelerados”. Del Arco Fernández, aseguró a Portafolio que, en 2025, la inversión con criterios ASG (ambiente, sociedad y gobierno, por sus siglas en inglés) se consolida con un enfoque en riesgos y con evidencia técnica,impulsada por regulaciones más estrictas y un enfoque pragmático que se aleja de activismos ideológicos previos".



Para el experto, el contexto de riesgos para las empresas se ha transformado radicalmente, en un escenario caótico, "donde conviven y se alimentan entre sí crisis sanitarias, energéticas, climáticas, geopolíticas, demostrando la insuficiencia de modelos de gestión basados en data histórica y la necesidad de avanzar en dinámicas anticipatorias basadas en proyecciones”. De otro lado, en el marco del foro Conexión Valora, realizado por Valora Consultores, Rubén Goldsztyn, director de Producción y Consumo Sostenible de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), planteó que el país necesita avanzar hacia decisiones más rigurosas e informadas. Aunque existen tecnologías como la inteligencia artificial, aún no se usan con suficiente criterio para integrar la sostenibilidad en las decisiones productivas. 

Además, recordó que ya hay normativas como la Circular 004 de la Superintendencia Financiera, que obliga a las empresas a reportar riesgos ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), lo que vuelve urgente profesionalizar y tecnificar el enfoque en sostenibilidad. "No somos aún un país fuerte en inversión y producción, y no podemos darnos el lujo de improvisar", sostuvo.



Por su parte, David Pacheco, director de Sostenibilidad de BBVA, afirmó en el foro que actualmente, “los bancos están evaluando a las empresas no solo por su rentabilidad, sino por su capacidad de adaptación, visión de largo plazo y gestión integral del riesgo”.



La sostenibilidad es un buen negocio porque reduce riesgos. Y eso, para un banco, es clave. Las empresas que lo entienden acceden a mejores condiciones financieras”, enfatizó el directivo bancario.



VALENTINA DELGADILLO ABELLO

Periodista de Portafolio

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