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Nuevo orden fiduciario

Un nuevo decreto redefine la responsabilidad fiduciaria y obliga a profesionalizar el ecosistema de fiducia.

Abogado Foto: Fuente: IStock La transformación digital y el crecimiento del ecosistema emprendedor en Colombia han llevado a que cada vez más empresas enfrenten retos relacionados con el cumplimiento normativo, la protección de la información y la correcta administración documental.  En medio de un entorno donde las startups operan con grandes volúmenes de datos, contratos, acuerdos de inversión y activos intangibles, una mala gestión documental puede traducirse en riesgos legales, conflictos societarios, pérdidas económicas e incluso afectar la sostenibilidad de los negocios. 

En este contexto, expertos coinciden en que el acompañamiento jurídico dejó de ser un proceso reactivo para convertirse en una herramienta estratégica dentro de las empresas emergentes. 

La gestión adecuada de contratos, actas, acuerdos entre socios, términos y condiciones o políticas de protección de datos ya no responde únicamente a requisitos formales, sino a la necesidad de garantizar seguridad jurídica y confianza frente a inversionistas, aliados y usuarios. 

Bernardo Sandoval, abogado de Unidad Derecho Corporativo y Negocios Internacionales de Scola Abogados, explicó que el acompañamiento legal en Colombia ha evolucionado hacia un enfoque mucho más integral. 

Hoy los abogados ya no son solo solucionadores de problemas; se convierten en aliados del crecimiento, ayudando a las startups a estructurar su empresa, proteger sus activos y alcanzar sus objetivos estratégicos”, señaló. 

Según Sandoval, uno de los principales riesgos de una mala administración documental aparece desde las primeras etapas de operación, especialmente cuando las empresas no cuentan con acuerdos claros entre socios o carecen de estructuras contractuales sólidas.

La celebración sin un acompañamiento adecuado que busque mapear riesgos legales, económicos u operacionales puede traer varios dolores de cabeza a los emprendedores”, afirmó. 

Además, advirtió que muchas compañías asumen obligaciones o responsabilidades que superan la capacidad real de su operación, lo que puede afectar no solo las finanzas, sino también el crecimiento futuro del negocio. 

A esto se suma la falta de protección de activos intangibles, como desarrollos tecnológicos, marcas o modelos de negocio, aspectos que pueden convertirse en focos de disputa con exempleados, inversionistas o terceros. Información y cumplimiento

La administración documental se ha vuelto especialmente sensible para sectores como Fintech, salud, transporte y emprendimientos tecnológicos, donde el manejo de información personal y financiera exige estándares cada vez más estrictos de cumplimiento normativo. 

Sandoval sostuvo que, en el caso de las empresas tecnológicas, el cumplimiento de normas relacionadas con Habeas Data “no es opcional, sino un requisito de subsistencia para mitigar riesgos legales que podrían desestabilizar financieramente el negocio”. 

En la misma línea, José Alejandro Torres, socio de Posse Herrera Ruiz, indicó que el ecosistema emprendedor colombiano ha ampliado considerablemente las necesidades legales de las startups.

En Colombia, el acompañamiento legal a startups pasó de simplemente constituir una SAS, a un esquema de asesoría integral: gobierno corporativo, propiedad intelectual, datos, regulación sectorial, venture capital, impuestos, expansión regional y compliance”, aseguró.  La evolución de estas exigencias también ha hecho que la organización documental tenga un papel clave dentro de las estrategias de crecimiento. Contratos desactualizados, falta de trazabilidad sobre decisiones societarias o ausencia de controles internos pueden convertirse en obstáculos al momento de buscar inversión o expandirse a otros mercados. 

Los expertos coinciden en que uno de los errores más frecuentes de los emprendedores es no separar adecuadamente el patrimonio personal del empresarial, situación que puede poner en riesgo la responsabilidad patrimonial de los fundadores y debilitar la estructura societaria. 

Sandoval señaló que otro de los problemas habituales es no regular desde el inicio las relaciones internas de la compañía. Esto incluye acuerdos entre accionistas, mecanismos de control y protocolos para el ingreso de nuevos inversionistas. 

Por su parte, Torres advirtió que uno de los vacíos más comunes es “no regular, desde el inicio, los esquemas de salida de fundadores/promotores e inversionistas”. Esta ausencia de reglas claras puede derivar en disputas societarias que afecten la continuidad del negocio.

Redacción de Portafolio Fuente: PORTAFOLIO https://www.portafolio.co/economia/nuevo-orden-fiduciario-494858

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