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Siete de cada diez microempresas en Colombia operan a ciegas por no aplicar las Normas de Información Financiera (NIF)

Un estudio revela que adoptar el marco contable sube la aprobación de créditos y genera más empleo formal.

El Ministerio de Comercio, Confecámaras y el Consejo Técnico de la Contaduría Pública en el espacio de análisis sobre el impacto de las Normas de Información Financiera (NIF) en las microempresas. Foto: Mincomercio Apenas tres de cada diez microempresas en Colombia han implementado las Normas de Información Financiera (NIF). La cifra se deriva del reciente estudio de impacto de posimplementación sobre este marco regulatorio en el país, el cual deja al descubierto una marcada brecha en la estructuración de las cuentas operativas del tejido empresarial local.  Sin embargo, el mismo análisis demuestra que aquellas unidades productivas que dieron el paso hacia la adopción técnica experimentan transformaciones de fondo en su desempeño comercial y operativo. 

El hallazgo central del informe establece una correlación directa entre llevar una contabilidad bajo estándares internacionales y la capacidad real de una pequeña unidad de negocio para integrarse al sistema financiero formal. La medición confirma que registrar las operaciones mediante estas normas incrementa en 6,6 puntos porcentuales la probabilidad de recibir la aprobación de un crédito bancario

Este mayor margen de maniobra financiera impacta de igual forma en la nómina de las compañías. En comparación con los negocios que no aplican la normativa, las empresas formalizadas contablemente generan entre 3,6 y 3,9 puestos de trabajo formales adicionales

La explicación de este fenómeno radica en que el registro sistemático transforma la información financiera en un insumo técnico para la toma de decisiones diarias, desplazando las intuiciones empíricas que históricamente han guiado a los pequeños administradores en el mercado nacional.

La barrera de la asesoría frente al costo

Los detalles de este diagnóstico de la realidad empresarial colombiana se presentaron en el marco de “Contar para crecer”, un escenario institucional que reunió a voceros del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Confecámaras y el Consejo Técnico de la Contaduría Pública (CTCP)

Durante las deliberaciones de esta mesa de análisis, se identificó el factor determinante que frena o impulsa la extensión del modelo contable: el papel del profesional de la contaduría

El estudio determinó que el contador público se posiciona como el canal prioritario mediante el cual el microempresario conoce, entiende y adopta la herramienta técnica en su cotidianidad.

Del mismo modo, la investigación tumbó uno de los mitos más frecuentes sobre la resistencia a la formalización en el país. 

La falta de un acompañamiento especializado y la carencia de asesoría continua representan la principal traba para implementar la norma, un obstáculo que se ubica por encima del costo económico que implica llevar a cabo el trámite. 

Esta evidencia plantea la necesidad de rediseñar las estrategias institucionales de pedagogía, de modo que el cumplimiento del marco contable deje de apreciarse como un requerimiento burocrático ante el Estado y pase a ser comprendido como una herramienta para proyectar la sostenibilidad operativa de las organizaciones. De la norma a la gestión estratégica

La participación del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo en el foro se dio a través de la Dirección de Regulación del Viceministerio de Desarrollo Empresarial, dependencia desde la cual se promovió un examen crítico sobre las lecciones aprendidas durante los años posteriores a la entrada en vigencia del estándar. 

En este punto, los gremios centraron el debate en la utilidad práctica de la contabilidad como carta de presentación ante terceros.

Durante el desarrollo de los paneles, Yeinni Andrea Patiño, vicepresidenta de Competitividad y Cooperación de Confecámaras, abordó la relevancia práctica del marco regulatorio para las pequeñas unidades productivas:

“El valor de la norma consiste en que permite que la empresa reconozca mejor su patrimonio, haga visible su capacidad económica y se presente con información más sólida ante bancos, socios y proveedores”.

Por su parte, desde el Consejo Técnico de la Contaduría Pública, Fabio Orlando Tavera O., consejero presidente de la entidad, profundizó en cómo la disciplina de las cifras influye en la estabilidad del ecosistema privado:

“El conocimiento y la aplicación del marco técnico normativo contribuyen a que las microempresas operen dentro de un clima de transparencia que favorece su crecimiento”. Retos para consolidar la información financiera

La jornada de trabajo desarrollada por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Confecámaras y el CTCP buscó abrir un canal directo de comunicación entre los agentes gubernamentales, los contadores en ejercicio y los actores del ecosistema empresarial. El objetivo general apuntó a estructurar mecanismos de apoyo que se ajusten a las dinámicas del comercio a menor escala en las distintas regiones colombianas.

Frente a los hallazgos reportados, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo reafirmó la importancia de mantener programas de acompañamiento continuo dirigidos al microempresario. 

La meta trazada por las entidades involucradas consiste en facilitar que las pequeñas unidades productivas adopten el lenguaje contable estándar para fortalecer su permanencia en el mercado, habilitar canales directos a fuentes de financiamiento formal e incrementar la generación de puestos de trabajo reglamentados en todo el territorio nacional. Fuente: EL TIEMPO https://www.eltiempo.com/economia/sectores/siete-de-cada-diez-microempresas-en-colombia-operan-a-ciegas-por-no-aplicar-las-normas-de-informacion-financiera-nif-3580756


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