Empresas en Colombia aún tienen baja adopción de criterios ESG: solo el 17% gestiona riesgos
- Suárez Consultoría

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La adopción de criterios ambientales, sociales y de gobernanza sigue siendo un desafío para el sector empresarial.

Prácticas sostenibles en las empresas en Colombia Foto: Visión Circular de la ANDI La incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) continúa siendo una tarea pendiente para buena parte del sector empresarial colombiano. De acuerdo con el Diagnóstico de Sostenibilidad 2025 de la Superintendencia de Sociedades, apenas el 17% de las empresas evaluadas incorpora matrices de riesgos ESG, una herramienta considerada clave para identificar riesgos y oportunidades, fortalecer la sostenibilidad del negocio y responder a las crecientes exigencias del mercado. En este contexto, Atica asegura que integrar estos criterios ya no es solo un asunto de cumplimiento normativo, sino una estrategia para optimizar recursos, reducir riesgos y ganar competitividad.
Los criterios ESG permiten evaluar la forma en que una organización genera valor más allá de sus resultados financieros. Su alcance incluye la gestión de los impactos ambientales, la relación con las personas y las comunidades, así como la manera en que se toman decisiones con ética, transparencia y responsabilidad. Estas variables han cobrado mayor importancia debido a que inversionistas, entidades financieras, reguladores, clientes y cadenas de suministro las utilizan cada vez más para decidir con qué empresas establecer relaciones comerciales, conceder financiación o desarrollar nuevos negocios. ESG gana espacio en la estrategia empresarial y en la toma de decisiones
Desde la perspectiva de Atica, uno de los cambios más importantes que experimenta el sector empresarial es que los criterios ESG dejaron de ser una responsabilidad exclusiva de las áreas de sostenibilidad para convertirse en un tema presente en los comités directivos y demás instancias donde se definen las estrategias corporativas. Aspectos como la reducción de emisiones, la economía circular, los derechos humanos, el gobierno corporativo, la transparencia y la gestión de riesgos empiezan a incluirse en las decisiones centrales del negocio.
Sin embargo, la compañía advierte que todavía existe una diferencia entre las organizaciones que administran estos criterios mediante indicadores y aquellas que únicamente reportan iniciativas aisladas. El mercado, sostiene la empresa, ya no se conforma con conocer campañas o acciones puntuales, sino que exige evidencia de cómo esas estrategias contribuyen a disminuir riesgos, mejorar la eficiencia y generar valor para el negocio.
En ese sentido, Diana Camila Lemus Castillo, coordinadora ambiental de Atica, afirmó que la sostenibilidad debe convertirse en un componente integral de la operación empresarial. “En Atica creemos que la sostenibilidad solo genera valor cuando está integrada a la operación y cuando sus resultados pueden medirse con el mismo rigor con el que se evalúan los indicadores financieros”, señaló.
La empresa considera que incorporar indicadores medibles permite que la sostenibilidad deje de percibirse como un gasto adicional y pase a convertirse en un elemento que fortalece la capacidad competitiva y la resiliencia de las organizaciones frente a un entorno económico y regulatorio cada vez más exigente. Economía circular y valorización energética como estrategia de competitividad
Como parte de esa integración de los criterios ESG, Atica gestiona cerca de 240.000 toneladas de residuos al año y logra aprovechar el 40,1% mediante procesos de economía circular y valorización energética. Según la compañía, este modelo permite disminuir la cantidad de residuos que llegan a disposición final y mantener materiales y recursos dentro del sistema productivo durante más tiempo.
La gestión comienza con el análisis de cada corriente de residuos para establecer su potencial de reincorporación a procesos productivos, recuperación de materiales o valorización energética. Bajo esta lógica, un residuo deja de representar únicamente un costo operativo y puede convertirse en una oportunidad para mejorar la eficiencia de los procesos y aprovechar mejor los recursos disponibles.
Atica sostiene que la economía circular no consiste únicamente en incrementar las tasas de reciclaje, sino en conservar el mayor valor posible de los recursos durante el mayor tiempo. Este enfoque, además, contribuye a reducir las huellas hídrica y de carbono y disminuye la extracción y el consumo de materias primas, aspectos que también hacen parte de la estrategia empresarial asociada a los criterios ESG.
La organización considera que estos resultados reflejan cómo la sostenibilidad puede incorporarse directamente a la operación y generar beneficios tanto ambientales como empresariales, especialmente en materia de eficiencia y gestión del riesgo. Los riesgos de no integrar criterios ESG en las organizaciones
Entre los principales obstáculos identificados por Atica se encuentra la creencia de que los criterios ESG pertenecen exclusivamente a un área administrativa o de sostenibilidad. Según la empresa, las organizaciones que obtienen mejores resultados son aquellas que logran integrar estos principios en todos sus procesos estratégicos, misionales y de apoyo bajo una visión transversal.
Otro de los errores frecuentes consiste en medir únicamente actividades, como campañas ambientales, jornadas o capacitaciones, sin demostrar los impactos obtenidos en términos de eficiencia, reducción de riesgos o generación de valor. De igual manera, gestionar los residuos únicamente para cumplir con la normativa limita la posibilidad de identificar oportunidades económicas derivadas de la economía circular.
La empresa advierte que no incorporar criterios ESG puede traducirse en una pérdida de competitividad frente a organizaciones con un uso más eficiente de los recursos, mayores costos de financiación y barreras para acceder a determinados mercados. A ello se suman riesgos relacionados con sanciones, hallazgos en auditorías, requerimientos de autoridades de control, litigios, conflictos con comunidades y afectaciones reputacionales.
Además, señala que un número creciente de cadenas de suministro ya incorpora el desempeño ESG como criterio para evaluar a sus proveedores, por lo que la sostenibilidad empieza a convertirse en un requisito para participar en determinados negocios y no únicamente en un factor diferenciador.
En ese contexto, Atica concluye que el reto empresarial ya no consiste solo en comunicar compromisos ambientales o sociales, sino en demostrar con información verificable avances en reducción de emisiones, circularidad de materiales, eficiencia en el uso de recursos, seguridad y salud en el trabajo, ética empresarial y generación de valor para las comunidades. “ESG no compite con la rentabilidad. Cuando se implementa de manera estratégica, contribuye a protegerla y fortalecerla”, afirmó la compañía. Según la organización, ese enfoque busca que la sostenibilidad se traduzca en mayor eficiencia, mejor gestión del riesgo y una ventaja competitiva para las empresas. Fuente: PORTAFOLIO https://www.portafolio.co/sostenibilidad/empresas-en-colombia-aun-tienen-baja-adopcion-de-criterios-esg-solo-el-17-gestiona-riesgos-499823




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