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La VSME impulsa una nueva forma de gestionar la sostenibilidad en las pymes

Durante años, la sostenibilidad ha sido para muchas pymes una combinación de obligación, lenguaje técnico y sensación de lejanía. Demasiadas siglas, marcos y una percepción extendida de: “esto es cosa de grandes empresas”. Sin embargo, con la entrada en vigor de la directiva CSRD varias empresas cotizadas están pidiendo que sus proveedores puedan facilitarles los indicadores necesarios para poder reportar.

Vitaly Gariev Frente a esta transición de adaptación de la directiva y el efecto arrastre hacia las pymes proveedoras, sale la VSME. Y claro, las pymes están viendo venir la ola de exigencia indirecta y normativa en los últimos 2 años. Sin embargo, la VSME, el estándar voluntario europeo de información sobre sostenibilidad para pymes, puede cambiar esa lógica si se entiende que su valor no está solo en reportar mejor, sino en ayudar a que la sostenibilidad deje de ser una carga burocrática y empiece a funcionar como una herramienta de gestión.

Cuando la sostenibilidad se presenta solo como un trámite, la empresa la vive como un coste o una adaptación adicional a lo que ya realiza para estar alineado con sus clientes. Sin embargo, cuando se presenta como una forma de ordenar la organización, conectar áreas y dar coherencia al negocio, la mirada cambia por completo. Y eso es precisamente lo que permite la VSME, pasar del cumplimiento a la gestión.

El estudio “La VSME como sistema operativo de coherencia de la pymes” que hemos analizado en Comisuras – Coherencia Estratégica, parte de la premisa de que no basta con mirar qué pide la norma, sino qué le está pidiendo en realidad a la empresa. La respuesta es clara; una parte muy relevante de los indicadores de la VSME (el 62,3%) no exige solo datos, sino explicaciones. Es decir, exige relato, contexto y consistencia. Esto significa que las pymes tienen que alinear lo que hacen, lo que dicen y lo que sus grupos de interés perciben sobre ellas.

El estudio refleja también que el 80,3% de los 61 indicadores de la VSME presenta un riesgo alto o medio de generar una brecha entre el discurso y la práctica empresarial y el 81,9% se concentra en aspectos sociales y de gobernanza, ámbitos estrechamente vinculados a la confianza y la credibilidad corporativa.

Ahí está la clave. La sostenibilidad no debería medirse solo por la capacidad de una empresa para rellenar un formulario o acumular indicadores. Debería medirse también por su capacidad para sostener una versión creíble de sí misma. Si una pyme comunica compromisos que no puede demostrar, pierde credibilidad; y si hace cosas valiosas, pero no las ordena y explica, pierde valor. En los dos casos, el problema no es solo de comunicación, sino de coherencia.

Y ahí es donde gana relevancia la coherencia, que no se trata de un concepto blando, sino que incide directamente en la relación de las empresas con los clientes, la atracción y retención del talento, la gestión de proveedores y la viabilidad del negocio. Hoy, muchas relaciones comerciales ya no se construyen solo sobre precio o producto. También dependen de la confianza, la trazabilidad y la capacidad de respuesta. Una pyme que entiende esto no ve la sostenibilidad como una capa adicional, sino como una forma de gestionar su propuesta de valor actual y futura.

Valor diferencial y transversalidad

La gran virtud de la VSME es que obliga a mirar la empresa de forma transversal. No es un asunto exclusivo del área de sostenibilidad, ni del departamento de comunicación, ni de una consultora externa. Afecta a la dirección, a RRHH, operaciones, finanzas, marketing y tecnología. Y eso es bueno, porque muchas de las incoherencias, tanto de las pymes como de las grandes empresas, nacen precisamente de trabajar por silos o bloques separados. Cuando cada área cuenta una historia distinta, la empresa pierde solidez y legitimidad. Cuando todas se alinean, gana consistencia y confianza.

Por eso conviene cambiar la pregunta habitual de ¿qué tengo que reportar para cumplir? por ¿qué necesito ordenar para ser coherente? Esa pregunta es más exigente, pero también más práctica. Obliga a revisar procesos, políticas, mensajes, responsabilidades y prioridades. Y convierte la sostenibilidad en una palanca real de mejora interna y no en un ejercicio puntual de recogida de información.

En este contexto, la marca deja de ser un elemento decorativo o puramente reputacional y pasa a ser el sistema que conecta negocio, narrativa y percepción. Una marca fuerte no es la que más dice, sino la que mejor sostiene lo que dice. Y eso encaja de forma natural con la lógica de la VSME. Si la empresa quiere que su relato sea creíble, necesita que su gestión lo respalde. Si quiere que su sostenibilidad tenga valor, necesita que su organización la sostenga.

El reto para las pymes no es pequeño, pero tampoco lo es la oportunidad. La VSME a través de la sostenibilidad puede traer a la pequeña y mediana empresa más orden, coherencia, velocidad una vez la tenga integrada, atractivo, menos burocracia, más claridad; menos discurso abstracto y más gestión; menos adorno y más y coherencia. Y en un entorno donde la confianza vale tanto como el producto, es una ventaja competitiva.

La sostenibilidad no debería ser un trámite más para pyme. Bien planteada, puede ayudarla a pensar mejor, decidir mejor y comunicarse mejor. Y si además le permite reducir la brecha entre lo que hace y lo que dice, entonces no estaremos hablando solo de sostenibilidad. Estaremos hablando de empresa, de confianza y de futuro. Fuente: DIARIO RESPONSABLE https://diarioresponsable.com/opinion/39713-la-vsme-impulsa-una-nueva-forma-de-gestionar-la-sostenibilidad-en-las-pymes

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